Y te lleve flores, no creas que te abandono.
Con la luz de la llama, iluminando su hogar,
que es donde me acuesto cuando lo voy a buscar.
Me he traído tiliches, para aliviar los nervios.
Te llevo las rosas de hermandad rojas, para que veas que es sincero esto.
Que te he orado y más bien dialogado,
que cuando me esté besando y tocando el disco en las noches, la música es mi medio y sus besos poesía.
El amor de Dios, de mi amado, de mi alma,
es el mismo cuando la vida se ve a la cara.
No me ha costado poco, aún cuando lo más desechable es el dinero, me ha costado escuchar la verdad cuando esta toca la puerta.
Me ha llamado un par de veces, he admitido mi pese, cuando no logro querer entender que abrirme es fuerte.
Vulnerable con el cuerpo, incluso más tierno el corazón, me bombea y la sangre es pasión.
Te dejo las flores, para que veas cuánto me importa tu orientación. Compás del Amor.
Por lo menos tu presencia. Simboliza mi humanidad. Que la que arriesga soy yo.
Que si te lleve a su casa, a través de una vela, no es para que él me recuerde.
Es para que yo te piense a ti, cada vez que lo bueno me empieza a dar miedo, y la inocencia se vuelve mi arma de guerra.
La misma que a veces me hace actuar de maneras que ya caducaron. En guerras que no existen. Con gente que ya murió.
Te dejo esas flores, y un altar,
para que me entiendas que lo digo de verdad.
Y que lo intento.
La misma que me cuesta cuando no sé cómo estar incómoda con la realidad, sin pedir que se evada.
Lo profano y lo sagrado.
Estamos jugando con lo más puro, la creación y me la doy.
Aún me cuesta entender que cuando pido, no es nada de que avergonzarme ni es algo que me devalúe.
Te prendo en la veladora para que veas que me entrego toda, pero que esto no es una partida, si no una misión de la vida.
Me toca con los dedos, llamas delicadas,
el corazón se me abre entero,
me siento como que puedo,
besarle el tercer ojo y florecerle encima.
La mujer divina, que me recuerda a ser mía y el hombre que me deja ser completa en su mirada.
Con complejos y caprichos, con honestidad y amor.
Te traje en una vela, porque esa soy yo.
Un portal de creatividad cósmica, y me trata como suya, y me trata como santa.
Por eso te traje a ti, no para olvidarte ahí, no para ignorar lo que vengo a hacer aquí, no para escondernos de lo que hacemos;
Te traje para quedarme, para que sepas que es enserio.
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